lunes, 4 de mayo de 2009

4 DE MAYO

En la tarde del cuatro de mayo del año pasado me sucedió un caso extraño sobemanera. Me pasé el día deambulando por la ciudad en busca de alojamiento: el que hasta la fecha tenía era muy húmedo, y ya entonces comenzaba a atormentarme la tos. Desde el otoño anterior deseaba mudarme, pero fui dejándolo hasta la primavera. En todo el día no conseguí encontrar nada que me conviniese. En primer lugar quería un piso aparte, no realquilado y en segundo, aunque tuviese que conformarme con una sola habitación, ésta habría de ser espaciosa y, por supuesto, lo más barata posible. Había notado que en un albergue estrecho las ideas se comprimen. Por otra parte, siempre que meditaba mis futuras novelas, gustaba de recorrer el aposento de un lado a otro.


Fedor Dostoievsky.

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